Monday, July 24, 2006

EL IDEALISMO DE LOS INMADUROS


El idealismo surge del pesimismo más absoluto aunque parezca contradictorio. Cuando uno se desencanta de cosas en las que tenía una fe absoluta y que han acabado decepcionándole, es cuando debe surgir en él, el idealimo que muchos califican como caracterítico de las personas inmaduras, pueriles y al fin y al cabo sin experiencia de la vida. Pero ¿porqué cuando uno recibe golpes y sufre, debe rendirse definitivamente y aceptar todo tal y cómo está?

Nunca hay que resignarse a lo que nos hace daño, y con más motivo surge el idealismo consolador y esperanzador que nos empuja a luchar por nuestros sueños. El idealismo de los inmaduros que muchos critican.

Sin esa voluntad de cambiar ciertas cosas no se habrían logrado maravillas que nos permiten vivir más libremente. Las personas idealistas todo lo pueden porque no se resignan a lo que está ahogando la voz de su corazón. No se dejan matar por ese verdugo que quiere acabar con sus sueños y las esperanzas que alimentan sus alma.

Por lo tanto si la inmadurez consiste en no perder la valentía, el amor y los sueños; sí, el idealismo no puede ser más inmaduro.

Sunday, July 23, 2006

AMOR INCONDICIONAL


En la inmensidad de la noche, cuando siento que la soledad me abraza posesivamente, mi memoria parece rescatar recuerdos que creía abandonados en un pozo sin fondo.
Es entonces cuando siento la brisa nueva y virgen de alguien que me quiere de verdad, y una energía de naturaleza exclusivamente benevolente acude en mi ayuda para repetirme que la soledad en la que me veía inmersa es solo imaginada porque un ser de valor infinto desea mi felicidad hasta el fin de mis días.
Y habiendo hecho tan delicioso descubrimiento no puedo hacer sino expresar mi gratitud y amor ilimitados hacia todas aquellas personas que ofrecen todo lo mejor de sí mismas sin ser comprendidas por ello.
Los únicos individuos que merecen la Vida son aquellos que entregan su Amor Incondicional sin esperar nada a cambio (quizá por ello se le denomina Amor Incondicional).
A vosotros os dedico mis lágrimas bañadas por mi más sincera empatía.

Saturday, July 15, 2006

ALGO QUE CONTAR


Escuché los gritos de un hombre que ya no era mi padre. Ya no se parecía a aquel hombre que me llevaba a Cortilandia en navidades y después me invitaba a comer churros con chocolate en la cafetería de San Ginés.
Mucho de lo que fue aquel hombre empezó a perderse cuando adquirió la costumbre de humillarme día sí y día también.

Aquella noche llegué entristecida por una discusión con un amigo que no había dejado de reñirme toda la tarde porque creía que no le contaba cosas lo suficientemente íntimas: Los amigos como tú y como yo tienen la obligación de contarse los problemas para así desahogarse y ayudarse mutuamente.
Por supuesto a mí no me ocurría nada, o al menos, nada grave había acontecido en mi vida recientemente, por lo que le insté a que cambiara de tema.

Algunas personas que se consideran amigas se creen que tienen el derecho de ser los destinatarios de todo tipo de secretos y siempre demuestran tener una necesidad patológica de preocuparse por los demás, para así escupirte a la cara sus estúpidos consejos y tomar decisiones por ti. Por supuesto nunca te dicen que has hecho algo bien.

Pues bien, volviendo al principio y dejando al margen las divagaciones sobre la amistad, aquel individuo que no era mi padre más que por el ADN que compartíamos, comenzó a bombardearme con berridos y frases inacabadas que definían, según él, mi naturaleza estúpida al haber dejado un plato de ensalada en la nevera más torcido de lo normal. Existía el riesgo de que el contenido de la ensaladera se derramara y claro, eso sería un hecho imperdonable y mucho más trágico que el que yo muriera aplastada bajo la rueda de un camión de diez toneladas.

El caso es que mientras oía de lejos las palabras desagradables que aquel extraño me profería desde el salón, escuché la explosión de mi corazón, y como si de un acto mecánico se tratara abrí el cajón de la mesa de la cocina y de él extraje el cuchillo que tenía la función de cortar el jamón. Lo empuñé con fuerza y lo escondí tras mi espalda. A continuación y como impulsada por una fuerza sobrenatural, salí despedida hacia el salón y sólo cuando vi clavado el arma en el vientre de aquel hombre insoportable, cesaron sus gritos, sus amenazas y también su vida, pero aun así no pudo evitar dirigirme una última mirada de odio.

Por fin se impuso el silencio.

A continuación y con las manos aún ensangrentadas cogí el auricular del teléfono y marqué el número de aquel muchacho que esa misma tarde se había autodenominado amigo mío. A los dos pitidos escuché su débil voz al otro lado de la línea:

- ¿Dígame?
- Hola, soy yo.
- Ah... ¿cómo estás?
- Mejor que esta tarde.
- ¿Piensas contarme por fin lo que te ocurre?
- Acabo de matar a mi padre.
- ¿Qué?
- Lo que oyes.
- ¿Por qué has hecho algo así?
- Porque quería tener algo que contarte.

Otra vez se impuso el silencio...

Friday, July 14, 2006

EL ÚLTIMO DÍA


Te miro y sé que nunca voy a quererte tanto como hoy. Sabes que no voy a volver a besarte, que no volveré a hacer el amor contigo y hoy parece que es el último día que nos queda de vida en la Tierra. Nos abrazamos con la fuerza con la que se abrazan dos personas que saben que jamás se volverán a ver. Y al besarnos siento como tu alma dolorida me oprime el corazón. Te quiero hoy, pero tengo la seguridad de que jamás tendré tantas ganas de estar a tu lado. Quiero beberme tus lágrimas aunque se que su sabor será amargo. Quiero retener este momento y que el tiempo no transcurra porque jamás te voy a desear tanto como hoy. Quiero recorrer mis dedos por todos los rincones de tu cuerpo y necesito que tú hagas lo mismo. Quiero llorar hasta que mis ojos se sequen para siempre, y quiero hacerlo en tu presencia porque nunca he llorado y ahora es el momento. Por favor no me odies. Disfruta de este instante y consérvalo intacto para rescatarlo cada vez que lo necesites de la memoria de los sentimientos humanos. Espero que a partir de ahora encuentres la felicidad que necesitas y que nunca dejes de ser sensible a la belleza. No dejes que nadie te pisotee la ilusión, ni siquiera yo.
No sufras cielo y vive siempre como hasta ahora, lleno de amor pues tengo la certeza de que encontrarás a una mujer tan bella y especial como tú, y que ella te corresponderá. Será entonces cuando lo darás Todo incondicionalmente
. Entonces habrás encontrado tu plenitud y no podrás ser más feliz.

Wednesday, July 12, 2006

EL TODO O LA NADA


Me habéis hecho dócil, como la hoja que se pliega a las exigencias del fuerte viento. Ya no queda en mí el más mínimo rasgo de libertad y de instinto. Tampoco hay rastro de las fuerzas que durante la infancia conseguí reunir para volar a lugares extraños; con paisajes, personas y costumbres extrañas. Para encontrar así el sitio en el que paradójicamente me encontraría a mi misma.

Desde el balcón de mi insípida casa y en las entrañas de la fría noche que todo lo traga con su oscuridad, contemplo los aviones iluminados por mi amiga la Luna (mi único consuelo), y al mirarlos se ilumina en mi interior la certeza de mi estancamiento en esta morada que ya nada nuevo me dice; y con lágrimas en los ojos sé con toda seguridad que jamás volveré a subir a ninguno de ellos. Pero en el caso de que tal cosa sucediera sería un viaje insípido, como la casa en la que habito.
El espíritu ansioso por la búsqueda está comenzando a agonizar, y si el muere yo moriré con él porque una vida mediocre no puede calificarse de Vida, y porque todo se reduce a una elección entre el Todo y la Nada.

A mí no me queda más que esto último.

A mi tierna edad lo único que acude a socorrerme de la más profunda tristeza son los recuerdos, los sueños imposibles y (como ya he mencionado antes) la Luna. Pero cuando ellos no están, resucita el sabor amargo de la mediocridad. Temo que se trata del mismo vacío que experimentaban los románticos cuando regresaban a la realidad después de un intenso viaje por el mundo de los sueños.

Me he extraviado del camino que estaba trazado para mí, y me encuentro en una de sus peligrosas bifurcaciones, al borde de un precipicio, y no hago otra cosa que mirar el abismo, asustarme, mirar el camino y volver a asustarme.

¿Qué es lo qué salva a las personas que se encuentran ante tan desesperada situación? Si es que alguien puede ser rescatado una vez que ha llegado a este punto del camino.
¿Es el amor? Sin duda es el amor, pero el amor ¿por qué o quién? ¿por uno mismo? ¿Por otra persona? o el apego a un momento que se espera volver a vivir ¿En qué pensamos cuándo nos encontramos sólos y sabemos que nadie puede conocer lo que pasa por nuestra cabeza?

Quizá nuestros pensamientos en soledad sean muy parecidos, y que los temores que entonces experimentamos sean similares a los que experimentan millares de personas. Quizá nos torturemos pensando en lo diferentes que somos del resto de los seres humanos cuando en realidad lo que sucede es que somos idénticos.

Quizá todos nos estamos continuamente debatiendo entre el Todo y la Nada.